<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Los secretos de la obra &#8211; El huevo de Rolando</title>
	<atom:link href="https://www.elhuevoderolando.es/temas/laobra/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.elhuevoderolando.es</link>
	<description>Una aventura en verso de amor, humor, enredo y magia</description>
	<lastBuildDate>Fri, 29 May 2015 18:33:37 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.0.3</generator>
	<item>
		<title>Del «vos» al «usted»</title>
		<link>https://www.elhuevoderolando.es/del-vos-al-usted/</link>
					<comments>https://www.elhuevoderolando.es/del-vos-al-usted/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Luis]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 May 2015 18:26:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los secretos de la obra]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.elhuevoderolando.es/?p=878</guid>

					<description><![CDATA[Otra aventura del idioma español Los que habéis disfrutado ya de la lectura de “El huevo de Rolando”, habréis apreciado que casi todos los personajes se hablan entre sí utilizando el término “vos”, incluso entre padres e hijos de familias nobles y entre condes y troveros, y el tuteo queda circunscrito al tratamiento que la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Otra aventura del idioma español</h2>
<div class="bookparagraph">Los que habéis disfrutado ya de la lectura de “El huevo de Rolando”, habréis apreciado que casi todos los personajes se hablan entre sí utilizando el término “vos”, incluso entre padres e hijos de familias nobles y entre condes y troveros, y el tuteo queda circunscrito al tratamiento que la dama Endrina da a su sirviente, Plocia. ¿Pudo esto ser así, o es una licencia literaria de la escritora?<!--enddescription--></p>
<p>La comunidad de amigos de “El huevo de Rolando” se extiende por los dos lados del Atlántico, y algunos de nosotros usamos el “vos” en nuestro hablar diario, pero ya en España, en la época que nos ocupa, el “vos” se usaba habitualmente. A este lado del charco, tutear a todo el mundo nos parece de lo más actual, pero lo cierto es que el término “tú” ya existía, y venía de lejos, porque se dice igual en latín (en modo nominativo) que en español.</p>
<p>El término “vos” parece ser que nace a partir del siglo IV en el Imperio Romano, probablemente aplicado al emperador (que por cierto había dos, ya que el Imperio Romano estaba dividido por entonces). Poco a poco este “vos” indicativo de poder va pasando a tener un carácter de respeto, y usarse para otras autoridades de la Iglesia y del Estado, con carácter reverencial. Se mantiene, sin embargo, el “tú” entre clases bajas o en confianza.</p>
<p>Parece ser que en la baja Edad Media (hacia el siglo XVI), el uso de “vos” se había extendido hasta casi todas las clases sociales y se usaba de forma habitual incluso dentro del ámbito familiar. Como todos sabemos, esta es la forma en la que se extendió definitivamente en países de Latinoamérica, en los que en la práctica adopta el mismo significado que “tu”, y su uso pervive en la actualidad.</p>
<p>Sin embargo, en España continuaría evolucionando y se volvería a hacer más popular el tuteo, usando el voseo únicamente como indicativo de respeto, cayendo más tarde en desuso en favor de otras expresiones. A partir del siglo XV se empiezan a usar fórmulas de cortesía alternativas. La más común es “vuestra merced”, la que vemos en el Quijote, ya sea en su modo original o en cualquiera de las variedades que han llegado a nosotros. Toma nota: vuesa merced, vuesarced, vuesasté, voarced, vucé, vosted y, finalmente… ¡¡usted!!</p>
<p>El camino que va de “vuestra merced” a “usted” ha sido ampliamente estudiado por los lingüistas, ya que nuestro idioma por suerte es muy rico en testimonios históricos en forma de documentos y literatura, pero podemos decir de forma aproximada que el término “usted” consigue fijarse en los últimos años del siglo XVII como expresión de respeto en lugar del “tú”.</p>
<p>Fijaos que, hasta hace sólo unas décadas, el uso de “usted” no era la fórmula de cortesía que es hoy día, sino que indicaba literalmente “respeto”, incluso en los ámbitos de mayor confianza. Por eso hace apenas un par de generaciones en muchos lugares los hijos todavía hablaban de “usted” a los padres.</p>
<p>En definitiva, parece que los personajes de “El huevo de Rolando” usan el “vos” con bastante tino, de acuerdo con lo que era de esperar en su época, e incluso habría sido apropiado que Endrina se dirigiera a su sirvienta hablándole también de “vos”.</p></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.elhuevoderolando.es/del-vos-al-usted/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El amor según Pero</title>
		<link>https://www.elhuevoderolando.es/el-amor-segun-pero/</link>
					<comments>https://www.elhuevoderolando.es/el-amor-segun-pero/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Luis]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 May 2015 09:16:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los secretos de la obra]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.elhuevoderolando.es/?p=822</guid>

					<description><![CDATA[«Honesta copulatio», «sodomía» y «vicio nefando» Si te has dado una vuelta por el apartado dedicado a los personajes de la historia, ya habrás observado que las inclinaciones del caballero Pero de Mata en materia de amor le acercan más al bellísimo trovero Eminoldo que a su presunta futura consorte. ¿Pudo haber ocurrido algo parecido [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>«Honesta copulatio», «sodomía» y «vicio nefando»</h2>
<p>Si te has dado una vuelta por el apartado dedicado a los personajes de la historia, ya habrás observado que las inclinaciones del caballero Pero de Mata en materia de amor le acercan más al bellísimo trovero Eminoldo que a su presunta futura consorte.</p>
<p>¿Pudo haber ocurrido algo parecido en la época en la que está ambientada nuestra historia?<!--enddescription--> ¿Qué riesgos corrían las personas que, como Pero, tenían tendencias sexuales fuera de lo admitido por la sociedad de su tiempo?</p>
<div class="bookparagraph">Las relaciones amorosas entre personas del mismo sexo han sido aceptadas con normalidad en numerosas culturas; entre ellas, las que se consideran cuna de la civilización occidental actual, como la griega. En la antigua Roma se conoce el caso del joven emperador Heliogábalo, que a principios del siglo III se casó dos veces vestido de mujer, y se dedicaba a hacer inspecciones sorpresa en las termas para reclutar a los mejor dotados como soldados de su guardia personal (no en vano eran conocidos como los “rabos de burro” por el noble pueblo romano, que lejos de escandalizarse parece ser que se lo tomaba a chota).</p>
<p>En la mayor parte de Europa, uno o dos siglos más tarde, terminarían imponiéndose las doctrinas que condenaban la práctica homosexual. Por ejemplo, en su Summa Teologica, Tomás de Aquino manifiesta que el sexo lo hizo Dios para procrear (la “honesta copulatio”), por lo que las relaciones que escaparan a este objetivo eran contrarias a la naturaleza, constituyendo una desviación del orden natural establecido por Dios.</p>
<p>A partir del siglo VI, bajo el emperador Justiniano en Bizancio, con base en motivaciones religiosas, se prohíben y castigan expresamente los actos considerados “contra natura”. Algunos autores indican, sin embargo, que en la zona de Hispania y durante la Alta Edad Media la libertad sexual era prácticamente total, si bien a partir de los siglos XIII-XIV se conocen crueles sentencias en esta materia, y muy especialmente a partir del XVI, bajo la doctrina del Concilio de Trento.</p>
<p>En realidad, fijaos que hasta bien entrado el siglo XIX ni siquiera existe el concepto de que las preferencias sexuales forman parte de la personalidad y el desarrollo del ser humano (de hecho, el término «homosexual» se acuña en la segunda mitad del siglo XIX). Hasta entonces, sólo se concebía el pecado en sí, se estudiaban a veces «creativas» maneras de castigarlo, y se le ponía nombre: en los juicios era denominado unas veces “sodomía” y otras “vicio nefando”.</p>
<ul>
<li>La “sodomía” es un término de origen religioso bien conocido que, en principio, se refiere a una forma específica de practicar sexo, ya sea entre homosexuales o heterosexuales. Se trata de una herencia de la cultura judeo-cristiana, según la cual el “sodomita” es el que comete desviaciones de carácter sexual que recuerdan las orgías vividas por el pueblo judío en Sodoma y Gomorra, según refiere el Antiguo Testamento, en un momento en que Moisés les dejó sin vigilancia parental para ir a recoger las Tablas de la Ley.
</li>
<li>El “vicio nefando” (o “pecado nefando”) es una expresión menos conocida hoy en día, pero más empleada en aquellos tiempos, porque era más genérica: no se refería a una práctica sexual concreta, sino a la relación entre personas del mismo sexo en general. “Nefando” significa “que no se puede nombrar sin repugnancia u horror”, y se utilizaba mucho en los juicios contra prácticas homosexuales en la Baja Edad Media.</li>
</ul>
<p>La sodomía, en realidad, formaba parte de un revoltijo de graves pecados (herejía, brujería, culto a Baphomet, etc.) diseñados en la época para usarlo a modo de acusación contra todos los enemigos políticos, llevarlos a juicio sumarísimo y quitárselos de en medio por la vía rápida. El caso históricamente más representativo es el proceso a los templarios, instigado a principios del siglo XIV por Felipe IV de Francia con la estrecha colaboración del papa Clemente V. Éste tomó como buenas las confesiones obtenidas bajo tortura, y ordenó la detención y el castigo, hasta la práctica extinción en la hoguera o en las máquinas de tormento, de todos los caballeros de la Orden del Temple. La sodomía también formaba parte de las acusaciones habituales para tratar de difamar otras culturas y religiones.</p>
<p>Excepto en la Corona de Aragón (en la que el vicio nefando era juzgado por la Inquisición), habitualmente eran los tribunales civiles los encargados de juzgar estos “delitos” en toda Europa. Pero no por ello las penas eran más misericordes. Los castigos más comunes eran la lapidación, castración e incluso la hoguera. Jerónimo Muntzer, que visitó la península ibérica entre 1494 y 1495, contó que se colgaba de los pies a los acusados de sodomía, se les castraba y a continuación se les ataban los testículos al cuello. Los Reyes Católicos en 1497 emitieron una pragmática para que no fuesen tan creativos: bastaba con quemarlos vivos y confiscarles los bienes.</p>
<p>Los menores de 25 años eran considerados inexpertos e inconscientes, por lo que en su caso a menudo bastaba con azotarles y condenarles a galeras. También recibían atención especial los miembros del clero y los nobles. Es conocido el caso de Pedro Luis Garcerán de Borja, Gran Maestre de la Orden de Montesa a quien, después de un proceso por vicio nefando que duró tres años, el tribunal de Valencia le condenó al pago de una fuerte multa, y le permitió volver a ocupar cargos.</p>
<p>Afortunadamente, nuestro inefable Pero se encuentra entre estos privilegiados. Procede de una familia noble, y como tal, en circunstancias normales difícilmente será acusado de un delito similar. Por eso, el sensible hijo de Burgadea puede permitirse el lujo de pensar en satisfacer los impulsos de su corazón. Parece ser que nuestro querido personaje podrá llegar al final de esta historia sin acabar oliendo a chamusquina&#8230;</p></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.elhuevoderolando.es/el-amor-segun-pero/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¡Manda huevos!</title>
		<link>https://www.elhuevoderolando.es/manda-huevos/</link>
					<comments>https://www.elhuevoderolando.es/manda-huevos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Luis]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 May 2015 09:01:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los secretos de la obra]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.elhuevoderolando.es/?p=816</guid>

					<description><![CDATA[El origen oculto de la expresión La dinastía de los Yema Mejida esconde un oscuro secreto, oculto tras el lema «Ovum Mandat», unido durante siglos a su escudo de armas. Pero&#8230; ¿Por qué decimos «¡Manda huevos!» cada vez que algo nos fastidia y no podemos evitarlo aunque queramos?. Nuestro protagonista tiene su propia hipótesis. Para [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>El origen oculto de la expresión</h2>
<div class="bookparagraph">La dinastía de los Yema Mejida esconde un oscuro secreto, oculto tras el lema «Ovum Mandat», unido durante siglos a su escudo de armas. Pero&#8230; ¿Por qué decimos «¡Manda huevos!» cada vez que algo nos fastidia y no podemos evitarlo aunque queramos?<!--enddescription-->.</p>
<p>Nuestro protagonista tiene su propia hipótesis. Para Rolando, cuando los acontecimientos ocurren por encima de nuestra voluntad sin que podamos evitarlo, es porque existe una fuerza superior de gran poder, idéntica a la magia del huevo de los Yema Mejida. Por eso el escudo de armas de la familia tiene grabado con letras doradas, desde hace siglos, el lema «Ovum Mandat».</p>
<p>Pero Rolando no tiene todas las respuestas. Y nosotros, en cambio, tenemos un idioma más rico y sorprendente de lo que somos capaces de imaginar. La expresión original del castellano es «Manda uebos». ¡Menuda falta de ortografía!&#8230; ¿o no?</p>
<p>La palabra «uebos», tal cual ves escrita, es un arcaísmo que existe realmente. Puedes encontrarlo en el diccionario de la Real Academia, procede del latín y NO está en plural. Tiene su origen en el término «opus» (que en este contexto significa «necesidad»). Es decir, que cuando los antiguos decían «Manda uebos» estaban diciendo que la necesidad obliga, lo que nosotros traduciríamos como «Por narices», o subiendo el tono «Por cojones».</p>
<p>Durante mucho tiempo, sobre todo en el ámbito judicial, cuando una prueba o argumento eran tan evidentes que no había margen de interpretar los hechos de manera distinta, entonces se decía «Mandat opus» (que luego evolucionó en «Manda uebos») es decir: «la necesidad manda», las evidencias nos obligan.</p>
<p>Lo que le ha ocurrido a esa expresión a partir de entonces ya puedes imaginarlo: durante décadas, los españolitos que escuchábamos «¡Manda uebos!», por desconocimiento del arcaísmo «uebos» interpretábamos erróneamente que se refería al otro «huevo» en plural, y empezamos a escribir (y a entender) «¡Manda huevos!», hasta convertirlo en una expresión popular. De ahí a identificar el «huevo» con el testículo sólo va un paso, y terminamos inventando la expresión «manda cojones» y regodeándonos en ella (más expresiva sí que lo es).</p>
<p>Si os fijáis, estamos ante una de esas deliciosas aventuras del idioma español. Cualquiera de aquellos individuos de hace siglos se sorprendería al saber que la inocente expresión «la necesidad manda» ha terminado evolucionando a «manda cojones», para expresar exactamente lo mismo: que no queda más remedio.</p>
<p>Ahora ya sabes que puedes escribir con fundamento: «¡Manda uebos!»&#8230; ¡y que alguien se atreva a decirte que cometes un error ortográfico!</p></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.elhuevoderolando.es/manda-huevos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los universos de Malatesta (II)</title>
		<link>https://www.elhuevoderolando.es/malatesta2/</link>
					<comments>https://www.elhuevoderolando.es/malatesta2/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Luis]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2015 23:55:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los secretos de la obra]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.elhuevoderolando.es/?p=472</guid>

					<description><![CDATA[Un buscador de belleza confeso Gian Luca nos ha sorprendido hablándonos de sus fuentes. Pero más de un siglo y medio es mucho tiempo. Tenemos curiosidad por que Gian Luca nos explique de dónde nace la idea de acudir a esas fuentes para montar lo que él llama el «universo visivo» del video. Cuando se [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Un buscador de belleza confeso</h2>
<div class="bookparagraph">Gian Luca nos ha sorprendido hablándonos de sus fuentes. Pero más de un siglo y medio es mucho tiempo. Tenemos curiosidad por que Gian Luca nos explique de dónde nace la idea de acudir a esas fuentes para montar lo que él llama el «universo visivo» del video<!--enddescription-->. Cuando se lo preguntamos, parece que duda, aunque finalmente decide desnudar sus ideas para nosotros:</p>
<p><em>«Esto que te contaré es el fruto de ideas muy personales y así debe entenderse. La mayoría de las personas pasan la vida buscando la felicidad, o al menos anhelándola, y para mí desde pequeñito la mayor felicidad está en el disfrute de la belleza. En realidad, la aventura de la búsqueda de la belleza comienza cuando tienes conciencia de ella, y no se termina nunca. En buena parte es por eso que decidí dedicarme al diseño audiovisual. Tal vez si hubiera tenido más talento o más valor habría sido pintor, poeta, escultor&#8230;».</em></p>
<p><em>«Es fácil descubrir que la belleza de las creaciones humanas se extiende atrás y se pierde en la memoria del tiempo. Piensa esto: nuestra capacidad de percibir la belleza no es infinita y por eso es muy valiosa y hay que adoptar una actitud activa para encontrarla. Pongamos la música como ejemplo. A ti ¿qué música te gusta escuchar?».</em></p>
<p>En este punto, Gian Luca nos mira a los ojos, no demandando una respuesta, sino más bien para escudriñar si de veras tenemos interés en su discurso. Y parece que hemos pasado la prueba.</p>
<p><em>«Algún día, dentro de muchos años, tus oídos se apagarán, y cuando eso ocurra con toda seguridad habrá miles y miles de sonidos maravillosos que no habrás tenido la oportunidad de percibir. La humanidad crea música desde hace siglos y siglos, pero el entorno acostumbra nuestros oídos a lo reciente, y casi estamos obligados a pasarnos la vida escuchando la música manufacturada en los últimos 20 o 30 años. ¿No será, con ello, que por razones comerciales nos están negando la oportunidad de encontrar los sonidos que con más plenitud pueden llenarnos el alma?»</em></p>
<p><em>«Pienso que, si buscas la belleza en la música, debes empezar por resolver tu ignorancia desde la humildad, abrir los oídos, usar los impresionantes recursos que tenemos hoy día a nuestro alcance para intentar entender la música que hicieron los que perduraron por su música en la Historia, y a partir de un conocimiento global aprender pian piano a rodearte de la música que realmente te gusta. Esta misma receta se puede aplicar a la pintura, al teatro, al cine, y a cualquiera de las artes que llenen tu tiempo.»</em></p>
<p>Después de estas palabras Gian Luca da por terminada la entrevista. Fuerza una sonrisa pero casi se le aprecia contrariado, como si hubiera dicho más de lo que realmente quería decir. Pero ya hemos entendido su «estrategia». Su filosofía de búsqueda de la belleza le ha dado a Malatesta un conocimiento del arte y la cultura que, sin ser especialmente profundo, sí es «enciclopédico», global. Para cuando se puso manos a la obra en la creación de nuestro video, el diseñador ya era consciente de que es muy difícil mejorar lo mejor de siglos. Los dibujos y bocetos que de veras podían reflejar el perfil de los personajes y lugares de «El huevo de Rolando» formaban parte de manifestaciones artísticas de mucho tiempo atrás, y ello implica irónicamente que lo mejor casi siempre es gratis. Esas viejas imágenes, hoy día patrimonio de todos, son, en efecto, la base del universo creado con ocasión del video de promoción de “El huevo de Rolando”.</p></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.elhuevoderolando.es/malatesta2/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los universos de Malatesta (I)</title>
		<link>https://www.elhuevoderolando.es/malatesta/</link>
					<comments>https://www.elhuevoderolando.es/malatesta/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Luis]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2015 23:50:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los secretos de la obra]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.elhuevoderolando.es/?p=470</guid>

					<description><![CDATA[Compartiendo un café con Gian Luca Cuando le dijimos a Gian Luca que necesitábamos un video promocional de bajo (tirando a nulo) presupuesto para «El huevo de Rolando» nos contestó con su divertido acento: «Pero no es un problema: los universos no tienen precio», y entonces decidió crear para nosotros el universo del video «Ovum [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Compartiendo un café con Gian Luca</h2>
<div class="bookparagraph">Cuando le dijimos a Gian Luca que necesitábamos un video promocional de bajo (tirando a nulo) presupuesto para «El huevo de Rolando» nos contestó con su divertido acento: <em>«Pero no es un problema: los universos no tienen precio»</em>, y entonces decidió crear para nosotros el universo del video «Ovum Mandat»<!--enddescription-->. Habitualmente, un video de este tipo suele durar un minuto y medio o dos. Este dura seis minutos y medio, y a pesar de ello se antoja corto por lo rápido que pasa ante nuestros ojos una enorme cantidad de detalles, de colores, incluso de sensaciones inspiradas en el amor, el humor, el enredo y la magia. Es como la obra de teatro.</p>
<p>Malatesta no es amigo de entrevistas, ni por ahora hemos conseguido que entre en la dinámica de las redes sociales, pero accede a dedicarnos unas palabras y nos permite que le grabemos con el móvil para poder transcribirlas bien.</p>
<p>Le preguntamos: ¿En qué te has inspirado para la producción del video?</p>
<p><em>«Bueno, en el primer flash de los créditos finales se explica: básicamente, son imágenes trabajadas procedentes de manuscritos medievales iluminados que ejecutaron con maestría artistas hoy día olvidados en los siglos XVI y XVII. Algunos son libros de horas, y otros libros de caballerías. De ahí está tomada la “finiture” (los exornos) de las páginas y buena parte de los elementos de apoyo visual. Además está la composición de las escenas, es decir, los fondos y los personajes, que en su gran mayoría proceden de bocetos hechos por magníficos artistas hace ya casi dos siglos, expresamente para espectáculos teatrales. Todo ello es hoy día material entregado al dominio público, y todos podemos disfrutar de él.»</em></p>
<p><em>«Por supuesto nada de esto quedaría igual sin la magnífica música de Kevin MacLeod y la simpatía de los actores que han puesto las voces. Me gusta la interpretación. Algún día me gustaría contribuir a poner voz a un video…, si con mi acento no lo arruino, claro!».</em></p>
<p>La combinación de esos elementos es sorprendente, porque encaja como un guante. Se diría que todo ha sido hecho ex profeso para el video.</p>
<p><em>«No, no. Es el juego visual, la coreografía, lo que produce esa sensación. Bueno, eso y el movimiento de cámara que ayuda mucho a esconder las imperfecciones. La música está reeditada para que dure lo que tiene que durar, el ritmo de la locución está retocado… sí, es todo bastante milimétrico. Además, no negaré que fueron horas y horas de búsqueda entre miles de imágenes de papeles antiguos. Y dentro de este proceso está lo más difícil».</em></p>
<p>Y dicho esto, no nos perdonaríamos obviar la pregunta del millón: ¿y qué es lo más difícil?</p>
<p><em>«Ser fiel a la idea de Águeda. Yo era consciente de que una vez que identificáramos con imágenes a cualquiera de los personajes, fácilmente los lectores fijarían en su imaginación la relación entre el personaje teatral, que originalmente no se identifica con una imagen, y el recurso visual con el que nosotros lo representamos. Por tanto, los personajes tenían que responder razonablemente a la idea que Águeda tenía de ellos en su mente. El primer paso para componer el universo visivo para El huevo de Rolando fue presentar a Águeda cientos de bocetos procedentes de figurines de teatro concebidos hace más de un siglo y medio, hasta que ella aprobó personalmente los que al final se han utilizado».</em></div>
<p style="align:center;"><i><a href="/malatesta2">(Sigue&#8230;)</a></i></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.elhuevoderolando.es/malatesta/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El ingenio de los nombres (II)</title>
		<link>https://www.elhuevoderolando.es/nombres2/</link>
					<comments>https://www.elhuevoderolando.es/nombres2/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Luis]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2015 23:38:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los secretos de la obra]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.elhuevoderolando.es/?p=463</guid>

					<description><![CDATA[Sonoros, ilustres, evocadores&#8230; Aunque con el mismo rango nobiliario, desde el punto de vista vegetal el Condado de la Encina apunta más alto que el Condado de Mata, dado que las encinas son árboles por lo general de gran porte (pueden llegar según la especie a los 40 metros, algo poco probable para una mata). [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Sonoros, ilustres, evocadores&#8230;</h2>
<div class="bookparagraph">
Aunque con el mismo rango nobiliario, desde el punto de vista vegetal el Condado de la Encina apunta más alto que el Condado de Mata, dado que las encinas son árboles por lo general de gran porte (pueden llegar según la especie a los 40 metros, algo poco probable para una mata).<!--enddescription--> Es en el seno de tan esbelta estirpe donde nació la protagonista de la historia, la dama Endrina. Su nombre se debe al fruto agridulce de una planta mucho más modesta, el endrino, que es un arbusto de hoja caduca. La endrina es bien conocida por antiguas civilizaciones, que la utilizaron durante siglos con múltiples propósitos (mermelada, planta medicinal, y… ¡el pacharán!).</p>
<p>El padre de Endrina se llama Ronulfo. Aunque su resonancia es muy adecuada al contexto de la obra, resulta ser uno de los escasos nombres comunes que aparecen en ella. Es decir, que cada día salen a la calle personas que se llaman Ronulfo, sobre todo en zonas de Latinoamérica, aunque en España es menos frecuente.</p>
<p>En cuanto a Plocia (la sirviente y aya de Endrina), tiene el honor de portar el mismo nombre de una entrañable y conocida calle del casco antiguo de la ciudad de Cádiz. Su origen es Plocia Hieria, descendiente de familia hispanorromana nacida en Cádiz, que según las crónicas fue amante e inspiración continua del poeta Virgilio.</p>
<p>Los nombres de las primas (Cecina, Catrina, Carina y Ballerina) también parecen escogidos por su sonoridad, asunto este de capital importancia en una obra escrita en verso. En efecto, estéticamente los nombres de las damas dan mucho juego, y Águeda juega con ellos en varias ocasiones, hasta el punto de conseguir el efecto poético de la aliteración cuando se nombran consecutivamente. Ya en un momento posterior, uno de los personajes critica lo agotador que resulta ese mismo efecto. Y es que los nombres de las primas revolotean por el aire como revolotean ellas mismas cuando están juntas haciendo de las suyas.</p>
<p>En cuanto al trovero Eminoldo, es otro de esos enigmáticos personajes que no tiene reflejo en la realidad. Cómo surgió el nombre de este personaje es un pequeño secreto que nuestra autora guarda celosamente en el momento de escribir estas líneas, y que ella explicará en su momento&#8230;, si quiere.</p></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.elhuevoderolando.es/nombres2/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los títulos de nobleza</title>
		<link>https://www.elhuevoderolando.es/nobleza/</link>
					<comments>https://www.elhuevoderolando.es/nobleza/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Luis]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2015 23:37:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los secretos de la obra]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.elhuevoderolando.es/?p=460</guid>

					<description><![CDATA[Alta alcurnia, baja alcurnia Los que somos gente de a pie conocemos los títulos nobiliarios vigentes en Europa desde la Alta Edad Media de una forma genérica, pero hay algunos detalles que nos permiten entender con más precisión el comportamiento de algunos de los personajes de “El huevo de Rolando”. Las menciones de nobleza se [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Alta alcurnia, baja alcurnia</h2>
<div class="bookparagraph">Los que somos gente de a pie conocemos los títulos nobiliarios vigentes en Europa desde la Alta Edad Media de una forma genérica, pero hay algunos detalles que nos permiten entender con más precisión el comportamiento de algunos de los personajes de “El huevo de Rolando”<!--enddescription-->.</p>
<p>Las menciones de nobleza se agrupan, aún hoy día (según el lugar de Europa que tomemos como referencia) en unos diez niveles diferentes, que indican mayor o menor rango. En España, además, los títulos de mayor nivel pueden llevar el distintivo de “Grande de España”, que es otorgado expresamente por el rey y una vez conseguido tiene carácter hereditario.</p>
<p>En la obra, el tema del linaje no es ocasional, ya que en el trasfondo de la historia se desarrolla una lucha por mantener las dignidades de cada apellido en sus justos términos. Veamos.</p>
<p>De un lado, el protagonista Rolando es el primogénito heredero de la baronía de Yema Mejida. De otro lado, tenemos el condado de Burgadea, condesa Viuda de Mata, que tiene un hijo (Pero de Mata) al que pretende encontrar una esposa digna de su estirpe. Por último, tenemos el condado de la Encina cuyo titular es Ronulfo, padre de Endrina. Por tanto, Pero y Endrina son descendientes de conde, mientras que Rolando pertenece a la dinastía de un barón.</p>
<p>Con ello, los feudos que la autora ha imaginado para esta obra son, digámoslo así, noblezas de tercer y quinto rango. No aparecen personajes de la talla de Duques o Marqueses, títulos ambos que se corresponden a la nobleza más distinguida y que, si nos ceñimos al ámbito español, son los que llevarían aparejado habitualmente la mención de Grandeza de España.</p>
<p>En la escala nobiliaria europea, el condado ocupa el tercer lugar en rango, le sigue el vizcondado, y a continuación la baronía. Existe, por tanto, una razón tácita por la cual el conde Ronulfo, padre de Endrina, difícilmente verá con buenos ojos unir su casa a otra de menor rango: la baronía de Yema Mejida, a la que pertenece nuestro protagonista Rolando. Los proyectos de Ronulfo, en su lugar, tienen por objeto emparentar a su hija con el audaz Pero de Mata, cuyo título familiar tiene su mismo rango, y para cuyo propósito parece contar con la connivencia de Burgadea, madre del susodicho.</p>
<p>Ya la tenemos liada, porque en medio de los manejos de las familias de la nobleza para perpetuar sus linajes y privilegios, una magia ancestral comienza a dirigir el destino de los personajes y, ¡oh, sorpresa!, a la mayor parte de ellos les preocupa más encontrar la felicidad que mantenerse fieles a la tradición familiar.</p></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.elhuevoderolando.es/nobleza/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El ingenio de los nombres (I)</title>
		<link>https://www.elhuevoderolando.es/nombres/</link>
					<comments>https://www.elhuevoderolando.es/nombres/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Luis]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2015 23:33:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los secretos de la obra]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.elhuevoderolando.es/?p=458</guid>

					<description><![CDATA[Muy pocos son reales, ninguno es casual Todos los personajes de «El huevo de Rolando» adquirieron sus nombres en la pila bautismal de la imaginación de Águeda por un motivo concreto, en ocasiones relacionado con la tradición literaria de los poemas épicos. A continuación desvelaremos algunos de ellos. Empecemos por el protagonista: Rolando. Si al [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Muy pocos son reales, ninguno es casual</h2>
<div class="bookparagraph">
<p>Todos los personajes de «El huevo de Rolando» adquirieron sus nombres en la pila bautismal de la imaginación de Águeda por un motivo concreto, en ocasiones relacionado con la tradición literaria de los poemas épicos. A continuación desvelaremos algunos de ellos<!--enddescription-->.</p>
<p>Empecemos por el protagonista: Rolando. Si al pensar en este nombre se te viene a la cabeza un conocido futbolista, estás disculpado, pero no tiene nada que ver. En realidad, probablemente se trata de un homenaje al viejo poema épico de origen francés (La chanson de Roland), que se considera hoy día el cantar de gesta más antiguo escrito en lengua romance en Europa, allá por el siglo XI.</p>
<p>Pero lo más divertido del nombre de este muchachote es su título. Es el heredero de la baronía de Yema Mejida, nombre que inmediatamente sugiere el mote por el que en la obra se conoce a los varones de este linaje: los “Huevones”. El nombre de Yema Mejida resulta tan sonoro, tan digno de figurar en las lindes de un feudo medieval, que nadie diría que es en realidad la denominación que se da a la yema de huevo batida con azúcar y disuelta en leche o agua caliente, que se usaba tradicionalmente como medicamento para los catarros.</p>
<p>Eso en cuanto a la baronía. Al margen de ella, en la obra hay dos familias con condado, pero entrar en el asunto de la nomenclatura de los condes es una cuestión peliaguda y botánica. En primer lugar, tenemos a la condesa Burgadea. Si buscamos algún antecedente de este nombre, no encontramos nada, lo que nos indica que es completamente imaginario. Pero hete aquí que…</p>
<p align="center"><i>«En Santa Gadea de Burgos, do juran los hijosdalgo…»</i></p>
<p>Estos son los dos primeros versos del Romance XX del Cantar del Mío Cid, escrito casualmente en octosílabo, como nuestro “huevo”. Burgadea resulta ser una elegante crasis: un recurso gramatical que consiste en la contracción de las palabras Gadea y Burgos en un único término que resulta en un nuevo y sonoro nombre de mujer. Así pues, si el nombre de Rolando homenajeaba el poema épico francés, el de Burgadea es un ingenioso homenaje al inmortal Cantar, escrito hacia finales del siglo XII, no mucho después de La Chanson de Roland.</p>
<p>Esta alta señora es, además, condesa Viuda de Mata. Con un apellido tan campestre, no es de extrañar que Burgadea decidiera llamar a su hijo Pero. Este nombre es una excelente excusa para algunos de esos divertidos arabescos lingüísticos a que Águeda nos va acostumbrando a lo largo del texto. Se nos describe, por un lado, como nombre con «resonancias frutales», aunque finalmente (como no podía ser de otra manera) su propio titular reconoce que es un nombre «adversativo».</p></div>
<p align="center"><i><a href="/nombres2">(Sigue&#8230;)</a></i></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.elhuevoderolando.es/nombres/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La obra, en cifras</title>
		<link>https://www.elhuevoderolando.es/encifras/</link>
					<comments>https://www.elhuevoderolando.es/encifras/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Luis]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2015 23:00:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los secretos de la obra]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.elhuevoderolando.es/?p=430</guid>

					<description><![CDATA[Dimensiones de una labor artística Técnicamente, «El huevo de Rolando» es una sorprendente combinación de talento y trabajo: 18000 palabras, mas entradillas y acotaciones, embutidas en 3640 versos octosílabos impecablemente rimados, lo que la dota de una musicalidad muy apta para la comedia teatral. A través de estos versos fluye una chispeante y divertida historia, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Dimensiones de una labor artística</h2>
<div class="bookparagraph">Técnicamente, «El huevo de Rolando» es una sorprendente combinación de talento y trabajo: 18000 palabras, mas entradillas y acotaciones, embutidas en 3640 versos octosílabos impecablemente rimados, lo que la dota de una musicalidad muy apta para la comedia teatral<!--enddescription-->. A través de estos versos fluye una chispeante y divertida historia, dispuesta al modo clásico, en tres actos divididos en catorce escenas.</p>
<p>Es una obra concebida por y para el escenario: La cuidada distribución de las escenas, la reserva de espacios dentro de la propia trama para permitir los cambios de escenografía, la detallada descripción de decorados y ambientes, las 370 acotaciones insertas en el texto, sugerirán e inspirarán a los valientes directores y actores que decidan poner su arte al servicio de este texto, y nos conducirán a nosotros, los lectores, a través de las peripecias de los personajes como si los tuviéramos ante nuestros ojos.</p>
<p>Pero, ¿cómo se distribuye la trama entre los once actores de esta coreografía? El protagonista debería ser Rolando, el caballero víctima del hechizo de los Huevones; y, sin embargo, si hacemos un ranking con las intervenciones de los personajes, resulta que Endrina, la dama, gana por varios cuerpos de ventaja, pues tiene a su cargo 825 versos; le sigue a cierta distancia su padre, Ronulfo, con 597 versos; a éste le pisa los talones el inefable Pero, con 588 versos… y , finalmente, aparece en lontananza Rolando, con 391 versos, seguido, por este orden, por Eminoldo, Burgadea, la prima Catrina, Plocia y el resto de primas.</p>
<p>El resultado: una obra que termina convirtiendo una audaz mirada atrás, hacia lo clásico, en un soplo de aire fresco, y ello sin más pretensión que divertirnos y entretenernos… y quizás, ¿por qué no?, recordarnos lo más importante: que en la vida no hay tiempo que perder.</p></div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.elhuevoderolando.es/encifras/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Algo más que una sinopsis</title>
		<link>https://www.elhuevoderolando.es/sinopsis/</link>
					<comments>https://www.elhuevoderolando.es/sinopsis/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan Luis]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2015 22:33:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los secretos de la obra]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.elhuevoderolando.es/?p=425</guid>

					<description><![CDATA[Grandes y pequeñas preguntas Si, ejerciendo de casual cliente de una librería, cae en tus manos el libro «El huevo de Rolando», sin duda llevarás tu vista distraidamente a la contraportada, esperando encontrar una pequeña sinopsis que te permita deducir en unos segundos si es un libro que, de acuerdo con tus gustos, valdría la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Grandes y pequeñas preguntas</h2>
<div class="bookparagraph">Si, ejerciendo de casual cliente de una librería, cae en tus manos el libro «El huevo de Rolando», sin duda llevarás tu vista distraidamente a la contraportada, esperando encontrar una pequeña sinopsis que te permita deducir en unos segundos si es un libro que, de acuerdo con tus gustos, valdría la pena comprar<!--enddescription-->. El problema surge cuando, después de leer varios párrafos breves, no tienes ni una sola respuesta, y sí varias enigmáticas preguntas en las que no habías pensado&#8230;</div>
<p style="text-align: center;"><i>¡Qué blandos los corazones<br />
qe dudan de sus razones</i></p>
<div class="bookparagraph"><i>¿Por qué la joven dama Endrina abandona cada noche su lecho y se adentra en los oscuros jardines que rodean el palacio en el que vive con su anciano padre, el conde Ronulfo? ¿Qué esconde en sus manos? ¿Con quién habla?&#8230; ¿Qué misterioso destino comparten los varones de la casa de los Huevones? ¿Por qué en su escudo de armas hay una inscripción que reza “Ovum Mandat?</p>
<p>Las respuestas las tiene Rolando, heredero de la reputada baronía de Yema Mejida, distinguido Huevón por nacimiento y por méritos propios, leal amigo de Pero, hijo de Burgadea, condesa viuda de Mata, distinguido también, pero, sobre todo, cautivado por las artes y dones del soberbio trovero Eminoldo.</p>
<p>Pero hay preguntas para las que Rolando no tiene respuestas: ¿Qué infecciosa catástrofe puede acabar de repente con las mundanas aspiraciones de una hermosa dama? ¿Qué monstruo, impetuoso y constante, somete al carnal conde de la Encina? ¿Qué ecos de ultratumba atormentan el sueño de Ronulfo? ¿De qué es capaz un espíritu decidido para alcanzar sus fines…?<br />
</i><br />
Después de esto, poco espacio queda en la contraportada de un libro para explicar cuál es el contenido del libro. Y hete aquí que un miembro del equipo de producción del libro consigue resumirlo en una frase: <em>«Una aventura en verso de amor, humor, enredo y magia»</em>. Esto es «El huevo de Rolando»&#8230; para empezar.</div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.elhuevoderolando.es/sinopsis/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
