Una aventura en verso
de amor, humor, enredo y magia

Una aventura en verso de amor, humor, enredo y magia

Dimensiones de una labor artística

Técnicamente, “El huevo de Rolando” es una sorprendente combinación de talento y trabajo: 18000 palabras, mas entradillas y acotaciones, embutidas en 3640 versos octosílabos impecablemente rimados, lo que la dota de una musicalidad muy apta para la comedia teatral. A través de estos versos fluye una chispeante y divertida historia, dispuesta al modo clásico, en tres actos divididos en catorce escenas.

Es una obra concebida por y para el escenario: La cuidada distribución de las escenas, la reserva de espacios dentro de la propia trama para permitir los cambios de escenografía, la detallada descripción de decorados y ambientes, las 370 acotaciones insertas en el texto, sugerirán e inspirarán a los valientes directores y actores que decidan poner su arte al servicio de este texto, y nos conducirán a nosotros, los lectores, a través de las peripecias de los personajes como si los tuviéramos ante nuestros ojos.

Pero, ¿cómo se distribuye la trama entre los once actores de esta coreografía? El protagonista debería ser Rolando, el caballero víctima del hechizo de los Huevones; y, sin embargo, si hacemos un ranking con las intervenciones de los personajes, resulta que Endrina, la dama, gana por varios cuerpos de ventaja, pues tiene a su cargo 825 versos; le sigue a cierta distancia su padre, Ronulfo, con 597 versos; a éste le pisa los talones el inefable Pero, con 588 versos… y , finalmente, aparece en lontananza Rolando, con 391 versos, seguido, por este orden, por Eminoldo, Burgadea, la prima Catrina, Plocia y el resto de primas.

El resultado: una obra que termina convirtiendo una audaz mirada atrás, hacia lo clásico, en un soplo de aire fresco, y ello sin más pretensión que divertirnos y entretenernos… y quizás, ¿por qué no?, recordarnos lo más importante: que en la vida no hay tiempo que perder.


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